MARIANO NIPHO

Francisco Sebastián Manuel Mariano Nipho y Cagigal. Mariano Nipho fue un periodista español aragonés, que nació en Alcañiz en 1719 y murió en Madrid en 1803.
Nipho unió la idea de la modernidad con la tradición espiritual española. Fundó un número considerable de periódicos que dirigió bajo diferentes seudónimos: “Mariano de la Diga”, “Manuel Ruiz de Uribe”.
Nipho resaltó la faceta artísitca y de responsabilidad social de la profesión periodística, aunque le reportó muy pocos beneficios a nivel económico. Decía que el periodismo era “un oficio penoso y poco lucrativo”, pero afirma que la verdadera tarea del periodismo es “educar y moralizar”.
No sería hasta sus últimos años cuando empezaría a asentar su situación económica y profesional, ejerciendo de censor a finales del S. XVIII.
Concepción moderna del periodismo. Nipho creía que el libro quedaba fuera del alcance del gran público y que era necesaria la difusión de periódicos para la culturalización de la sociedad. Sus periódicos, más que noticiosos fueron críticos y eruditos, pero siempre buscando cauces divulgadores, intentando conectar con lectores poco cultos
Con un criterio castizo, tradicional y cristiano, pretendió transmitir los nuevos saberes de la minoría ilustrada al resto del país, a pesar de que el racionalismo de la época chocaba con sus ideas religiosas. En cualquier caso, su visión teocéntrica se mantuvo intacta. Nipho dejó varias ideas acerca de su forma de entender el periodismo: Debía de contener tres notas fundamentales: variedad, exactitud y celeridad. Tenía que reportar una inmediata utilidad, en este caso, el saneamiento de la economía española. El periodista debía de cumplir dos objetivos: educación (especialmente del sistema francés) y desarrollo de la ciencia.
Es considerado en España como uno de los mejores periodistas de todos los tiempos. Su figura brilló coincidiendo con el gobierno de Carlos III, época en la que se consagró como el fundador del periodismo moderno y el primer periodista profesional. Nació en alziñiz, trasladándose cuando era muy joven a Madrid, donde murió.


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SALVADOR JOSÉ MAÑER

Salvador José Mañer nació en Cádiz en 1676, en Monasterio de la Breña y murió el 21 de marzo de 1751; fue un periodista y escritor español, impuganador del novato Benito Jerónimo Feijoo.
Fue bautizado el 13 de junio. Pasó a Caracas siendo aún muy joven, pero no hizo fortuna, porque se dedicó más a estudiar que a comerciar. Durante la Guerra de Sucesión padeció alguna persecución a causa de un papel político anónimo que se le atribuyó. Se mantuvo en la Corte gracias a la protección del ministro José Patiño, quien, lector y admirador de su Sistema político de la Europa, mandó buscarlo e identificarlo y le dio el empleo de Visitador de las fábricas de Madrid y sus cercanías y un moderado sueldo entre los quinientos y seiscientos ducados, gracias al cual pudo dedicarse a la escritura. Leyendo las obras de Feijoo y criticándolas en la Tertulia de la Biblioteca Real, decidió impugnar sus errores más seriamente escribiendo un Antiteatro Crítico que empezó a salir a principios de 1729, tres años después de publicado el primer tomo del Teatro; Mañer demostró en esta labor gran erudición. Feijoo contestó con su Ilustración Apologética; en 1731 publicó Mañer su impugnación al tercer tomo del Teatro Crítico, y la Réplica satisfactoria a la Ilustración Apologética, pretendiendo notar a su adversario nada menos que novecientos noventa y ocho errores a cambio de los cuatrocientos que había hallado a su vez Feijoo en el Antiteatro. En 1734 publicó Mañer su Crisol Crítico, replicando en dos tomos a la Demostración Crítica que escribió el padre Martín Sarmiento en defensa de su compañero de orden benedictino. Pasada la disputa fue en lo sucesivo, sin embargo, uno de los veneradores de Feijoo. Se le debe además la creación de uno de los primeros periódicos españoles importantes, el Mercurio Histórico y Político (1738 - 1745) y gran número de traducciones, que fueron atacadas por los puristas. Se retiró al hospital general de Madrid el 22 de febrero de 1745, pero tuvo diferencias con su administrador y publicó al respecto un Manifiesto impreso; dejó la residencia del hospital en 6 de abril de 1749 y poco después la corte. Fijó su residencia seglar en el monasterio basilio de la Breña o del Tardón y falleció el 21 de marzo de 1751, a los setenta y cinco años.
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